La mayoría de la gente no quiere ser creativa. Frente a un problema, el individuo creativo busca el problema, mientras el que prescinde de la creatividad se acomoda en soluciones dadas. Ser publicitario tiene una pequeña dosis de creatividad, no más que un albañil del lenguaje, que una madre haciendo una comida, y sin embargo esta profesión se articula de tal manera que el resultado fascina. Los jóvenes creativos, tienen mucho que decir en otros ambitos creativos, sin embargo la educación publicitaria no está ayudando demasiado a que se produzca esta tranformación creativa en el seno de la publicidad. Los jóvenes creativos están siendo utilizados por la industria, y a cambio no están recibiendo apoyo de ningún tipo. Hay mucho que reivindicar por parte de ellos. En unos días se entregan en la FAD los anuncios del contrafestival publicitario www.lasombradelsol.org y este es sólo el punto de partida de esta reivindicación.
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